10/6/2026 - Un reciente informe del Consejo Monetario Centroamericano (CMCA), basado en los datos oficiales de los bancos centrales de la región, situó a El Salvador dentro del grupo de los tres países de Centroamérica que cerraron el año 2025 con saldos negativos en su Inversión Extranjera Directa (IED), reflejando un panorama complejo para la atracción de capitales en el istmo.

Según el reporte macroeconómico, El Salvador cerró el año 2025 con un saldo neto negativo de -$445.4 millones. Con este resultado, el país comparte la parte baja de la tabla regional junto a Honduras, que acumuló un saldo de -$809.5 millones, y Nicaragua, que registró la mayor contracción con -$1,469.5 millones.  En contraste, la captación de inversiones en la región estuvo liderada con fuerza por Costa Rica, que sumó $5,121.8 millones, y la República Dominicana, con $5,032.8 millones. Por su parte, Guatemala logró mantenerse en terreno positivo captando $626 millones. 


Salida de utilidades, no fuga de capitales

Ante la publicación de estas métricas regionales, las autoridades económicas salvadoreñas han llamado a analizar los datos bajo una lupa técnica. El Banco Central de Reserva (BCR) aclaró que registrar un saldo neto negativo en la balanza de IED no implica necesariamente el cierre de operaciones de empresas internacionales o una "fuga de capitales".

El BCR justificó que el resultado del 2025 responde principalmente a un fenómeno contable: una masiva salida de utilidades y dividendos por parte de grandes multinacionales ya domiciliadas en el mercado salvadoreño hacia sus casas matrices en el exterior, sumado a la amortización de deudas entre compañías. De hecho, en reportes previos, la institución destacó que el flujo bruto receptor seguía dinámico en sectores como los servicios y las actividades financieras, pero el volumen de la repatriación de ganancias superó los nuevos ingresos de capital.

Por otro lado, el Ministerio de Economía (MINEC) matizó las alertas del sector privado señalando que durante 2025 se contabilizó el inicio de operaciones de nuevas empresas de diferentes tamaños y una diversificación en áreas clave como la tecnología, el turismo y la manufactura ligera, lo que permitió al país superar por primera vez el umbral del millón de empleos formales.

Sin embargo, economistas y analistas independientes advierten que encadenar saldos netos desalentadores frente a los vecinos del sur expone la urgencia de revisar las políticas de competitividad y los costos de producción locales. Con las proyecciones de la CEPAL apuntando a un crecimiento económico del 3.4% para Centroamérica, el gran desafío de El Salvador de cara al futuro será capitalizar la tendencia global del nearshoring (relocalización de cadenas de suministro) para revertir los números rojos y cerrar la brecha con los competidores más dinámicos de la región.