15/7/2026 - El Presidente miente y esta crónica lo desmiente: En una sola publicación, el presidente Nayib Bukele intentó reescribir la ciencia política.
Respondiendo a la crítica de que El Salvador acababa de entrar al club de la reelección indefinida junto a Venezuela y Nicaragua, contestó: "También la tienen Canadá, Reino Unido, Alemania, Australia, Nueva Zelanda, Irlanda, Italia, los Países Bajos, Bélgica, Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Luxemburgo, Austria, Suiza y Japón".
Y remató con un emoji de risa: "Pero la idea es que suene mal".
Suena mal porque es falso. Y es magistralmente falso, porque confunde a propósito. Pequeño detalle que el presidente omite: ninguno de los países que cita es un sistema presidencialista.
Canadá no reelige presidentes indefinidamente. Elige un Parlamento. Ese Parlamento sostiene a un primer ministro que puede caer mañana si pierde un voto de confianza, si su propio partido lo destituye o si el electorado castiga a su formación.
Lo mismo ocurre en Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Países Bajos, Bélgica, Suecia, Noruega, Dinamarca, Irlanda, Italia o Japón. No hay un caudillo blindado por seis años; hay un jefe de Gobierno atado, vigilado y revocable por el legislativo todos los días.
Alemania es el ejemplo más torpe. Un canciller alemán no concentra el poder, lo comparte con un Bundestag poderoso, con un Tribunal Constitucional que sí frena al Ejecutivo y con estados federados autónomos. Y cuando pierde la mayoría, se va. Pregúntenle a Angela Merkel cómo su partido pudo sucederla sin que el Estado colapsara.
Suiza es el colmo de la manipulación. Suiza ni siquiera tiene presidente como jefe de Gobierno. Tiene un Consejo Federal colegiado de siete miembros que rotan la presidencia un año, sin reelección, sin poder personal. Comparar el modelo más anti-personalista del mundo con un presidencialismo hiperconcentrado no es ignorancia, es cinismo.
La mentira no está en la lista de países. Está en equiparar dos arquitecturas incompatibles.
En el parlamentarismo europeo que Bukele invoca, el poder está disperso y el líder es fungible. En el presidencialismo latinoamericano con reelección indefinida que él defiende, el poder se concentra en una sola persona, que controla la boleta, el presupuesto, las Fuerzas Armadas y, tras la destitución de magistrados y fiscal en 2021, también la Sala que debía juzgar si su reelección era constitucional.
Por eso el club real sí es el que señaló Carolina Jiménez Sandoval: Venezuela, Nicaragua y ahora El Salvador. No porque tengan reelección, sino porque la tienen en un régimen donde ya no existen frenos para quien se reelige.
El emoji no hace que suene mal. Hace que la falsedad suene a broma.
Tomado de: https://www.facebook.com/ilucion56
