14/7/2026 - Mientras el presidente Nayib Bukele consolidaba su poder bajo un discurso antipolítica y de dignificación de los sectores más vulnerables, tras bambalinas se ha gestado un fenómeno de enriquecimiento acelerado. 

Una reciente investigación periodística del diario español El País revela cómo el círculo íntimo del mandatario salvadoreño —compuesto por familiares, ministros, secretarios y diputados afines— ha multiplicado exponencialmente sus patrimonios personales en pocos años, dando paso a una "nueva oligarquía" que desplaza a las élites tradicionales del país.


El "maná" del oficialismo: patrimonios que crecen hasta un 700%

El caso de Ernesto Sanabria, secretario de Prensa de la Presidencia, ilustra de manera nítida esta meteórica bonanza. De acuerdo con los registros analizados, su patrimonio neto pasó de $269,884 en 2019 —año en que Bukele asumió el poder— a más de dos millones de dólares en 2026.

No es un hecho aislado. El análisis de las declaraciones juradas de 75 funcionarios públicos reveló que al menos 21 de ellos incrementaron su patrimonio hasta en un 713% en un periodo de siete años o menos. Entre los nombres más destacados figuran:

- Miguel Kattán (secretario de Comercio e Inversiones y tío del presidente): Elevó su capital de $403,620 a $3.9 millones de dólares (en parte debido a un millonario préstamo declarado como pasivo).

- Carolina Recinos (jefa de Gabinete): Pasó de registrar $182,945 al inicio de la gestión a $1.3 millones de dólares en la actualidad.

- Douglas Rodríguez (presidente del Banco Central de Reserva): Su patrimonio ascendió de $153,130 a $1.3 millones de dólares, al tiempo que su salario mensual prácticamente se duplicó, alcanzando los $16,500.

Diversas investigaciones locales sugieren que parte de este florecimiento financiero de decenas de funcionarios de confianza provino de créditos otorgados de manera irregular por el estatal Banco Hipotecario, beneficiando a personas que presuntamente no contaban con la capacidad de pago requerida.


La familia presidencial multiplica sus tierras

El propio Nayib Bukele no se queda atrás. Su capital personal registrado pasó de $964,546 en 2012 (cuando inició su carrera política como alcalde) a $4,466,478 en mayo de 2026; un incremento del 363%.

Además, investigaciones previas detallan que la familia presidencial adquirió 34 nuevas propiedades durante sus primeros siete años de mandato, multiplicando por doce la extensión de tierras bajo su control, con un valor de mercado estimado en más de diez millones de dólares.

Historiadores y economistas señalan que este comportamiento replica de manera idéntica los vicios del pasado. "La forma en que lo están haciendo los Bukele es calcada a cómo lo hicieron las oligarquías anteriores", apunta el historiador Héctor Lindo, quien resalta el uso de influencias, reformas legales a conveniencia y el nepotismo como herramientas clave. Sin embargo, los expertos aclaran que Bukele no ha destruido a las viejas familias poderosas del país (como los Poma, los Dueñas o los Kriete), sino que coexiste con ellas mientras inserta a sus propios allegados y a nuevos actores tecnológicos y de la comunidad de bitcoiners.


El FMI arranca los datos del secretismo estatal

Durante años, la administración de Bukele mantuvo bajo un estricto cerco de secretismo la información patrimonial de los funcionarios, un derecho que antes era de acceso público. No obstante, las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para la obtención de un crédito de $1,400 millones de dólares obligaron al Ejecutivo a abrir el acceso a estos datos.

Aun así, la transparencia se ha aplicado a medias. Las declaraciones se publicaron en un portal digital de difícil acceso e incompleto. Funcionarios estatales confirmaron bajo el anonimato que el sistema de declaración es sumamente "laxo" y que "cualquiera puede escribir lo que quiera", sin auditorías rigurosas que contrasten la veracidad de los bienes reportados.


La gentrificación del Centro Histórico: el negocio familiar

La bonanza de la nueva élite también tiene un reflejo físico: el Centro Histórico de San Salvador. Tras arrebatarle el control de la zona a la municipalidad, el Gobierno central ejecutó el desalojo de decenas de miles de vendedores informales. Según líderes del sector, el retiro forzado se logró bajo la amenaza directa de ser encarcelados indefinidamente bajo el régimen de excepción vigente.

Una vez despejadas las calles, la posterior revalorización de la zona fue aprovechada de inmediato. 

Karim y Yuseff Bukele, hermanos del mandatario y asesores presidenciales clave sin cargos oficiales, adquirieron costosos edificios y propiedades en el casco histórico. Asimismo, la zona se ha llenado de franquicias multinacionales y de comercios chinos, favorecidos por el repunte de las importaciones provenientes de Pekín, nación que además ha financiado megaproyectos emblemáticos como la Biblioteca Nacional de El Salvador (Binaes).


"Una isla de riqueza en un mar de pobreza"

El contraste de la realidad salvadoreña sigue siendo alarmante. Mientras el círculo presidencial consolida su fortuna, las cifras oficiales del propio Banco Central de Reserva revelan que entre 2019 y 2024 más de 241,000 salvadoreños cayeron en la pobreza extrema.

"Es una isla de riqueza rodeada de un mar de pobreza", concluye el exministro de Economía, Héctor Dada, advirtiendo que al término de este ciclo político, solo la familia Bukele y unos pocos elegidos lograrán dar el salto definitivo a la élite económica permanente del país, dejando atrás la promesa de prosperidad colectiva.