23/8/2026 - La productora de contenido mexicana Badabun, conocida originariamente por exponer infidelidades en espacios públicos y generar polémica viral, ha encontrado un nuevo nicho de mercado: la política.
Y no cualquier tipo de política, sino aquella que se disfraza de "mano dura" y se vende como solución milagrosa a problemas complejos. El caso más preocupante: su cobertura sobre el dictador de El Salvador, Nayib Bukele.
Del "Exponiendo Infieles" al "Exponiendo Dictadores" (pero de forma positiva)
Badabun ha publicado decenas de videos que presentan a Bukele como un líder ejemplar, destacando exclusivamente su política de seguridad y construcción de infraestructura, mientras omiten deliberadamente el contexto autoritario que ha caracterizado su gestión. La conductora Paola Castillo, en un video que circuló ampliamente, llegó a describir la lucha de Bukele contra las pandillas como un esfuerzo "en solitario", ignorando los reportes de organizaciones de derechos humanos sobre detenciones arbitrarias, tortura en centros penitenciarios y la suspensión de garantías constitucionales.
Esta cobertura no es periodismo: es contenido promocional disfrazado de análisis. Badabun ha construido su modelo de negocio en la simplificación extrema de temas complejos, y su aproximación a Bukele no es la excepción. Reducir la compleja realidad salvadoreña —marcada por el pacto entre el gobierno y pandillas denunciado por periodistas de El Faro, el exilio forzado de más de 40 periodistas, y la concentración de poderes— a videos de "top 10 de obras del presidente" constituye una desinformación por omisión.
La máquina de la desinformación rentable
Investigaciones periodísticas han documentado que Badabun cobra entre 125,000 y 150,000 pesos mexicanos por vídeo promocional para políticos. Durante las campañas electorales en México, la empresa produjo contenido comparando a candidatos locales con Nayib Bukele, utilizando al mandatario salvadoreño como referente positivo de seguridad y eficiencia gubernamental.
Esta estrategia no es inocente. Al insertar a Bukele en el discurso político mexicano como modelo a seguir, Badabun está normalizando prácticas antidemocráticas. El Salvador bajo Bukele ha visto cómo el presidente disolvió la independencia judicial, se reeligió de manera inconstitucional, y ha construido un régimen donde la disidencia es perseguida sistemáticamente.
Presentar este modelo como deseable sin mencionar estos costos democráticos es, en el mejor de los casos, negligencia informativa; en el peor, propaganda pagada.
El problema del "periodismo de influencers"
Lo más preocupante de la cobertura de Badabun sobre Bukele es su alcance. Con millones de seguidores en redes sociales, su contenido llega a audiencias jóvenes que consumen información en formatos verticales y de rápida digestión, y que pueden no tener el contexto necesario para cuestionar lo que ven. Cuando una presentadora de Badabun elogia a Bukele por "limpiar las calles", pero omite que más de 80,000 personas han sido detenidas sin garantías procesales, se está construyendo una narrativa unidimensional que borra las víctimas del autoritarismo.
Este fenómeno no es exclusivo de Badabun, pero la empresa lo ha llevado a niveles industriales. Su transición de "exponer infieles" a "exponer políticos" (siempre que sean del perfil correcto) demuestra cómo el algoritmo y el dinero pueden converger para crear espacios donde la crítica política genuina es reemplazada por contenido complaciente que favorece a quienes pagan.
La responsabilidad de las plataformas
Meta (Facebook e Instagram) y TikTok han permitido que este contenido circule sin los filtros de verificación que se aplicarían a publicidad política tradicional. Mientras los periodistas salvadoreños están en el exilio documentando los abusos del régimen de Bukele, Badabun recibe millones de vistas celebrando esos mismos abusos como "logros de seguridad".
La cobertura de Badabun sobre Bukele es un recordatorio de que en la era digital, la desinformación no siempre llega en forma de noticias falsas explícitas. A veces llega disfrazada de entretenimiento, de "contenido viral", de videos aparentemente inocuos que, acumulados, construyen narrativas políticas peligrosas.
El verdadero periodismo sobre Bukele —el que documenta los pactos con pandillas, las violaciones a derechos humanos, la erosión democrática— está siendo silenciado en El Salvador.
Que plataformas como Badabun decidan ignorar esa realidad para vender un producto político no es solo un fracaso ético: es una amenaza para la democracia en toda la región.
