22/7/2026 - En las colonias Valle Verde 1 y 2, abrir el grifo no significa recibir agua; significa escuchar un silbido seco que recuerda la promesa incumplida de un servicio básico. Miles de familias en esta zona de Apopa viven entre barriles vacíos, desvelos programados y el desgaste económico de pagar por un recurso que el Estado está obligado a garantizar.

La problemática no es nueva, pero la desesperación de la comunidad ha alcanzado un punto crítico. 

La irregularidad en el suministro por parte de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA) ha forzado a los vecinos a modificar por completo su rutina diaria.

La crítica central de las familias afectadas reside en una paradoja que se repite mes a mes: el agua no llega, pero el recibo sí.

El costo extra de sobrevivir: Para cocinar, lavar o suplir necesidades higiénicas básicas, los habitantes deben recurrir a la compra de agua a camiones cisterna (pipas) o barriles a revendedores privados, gastando entre $15 y $30 adicionales a su presupuesto mensual.

Impacto en la salud e higiene: La falta de flujo constante afecta directamente las condiciones sanitarias de los hogares, exponiendo especialmente a niños y adultos mayores a riesgos de salud en temporadas de calor.

Respuestas paliativas: Las soluciones temporales de envío de pipas oficiales resultan insuficientes para cubrir la demanda de cientos de viviendas concentradas en estos sectores.

"Nos toca desvelarnos a las 2:00 a.m. para ver si cae un hilo de agua y poder llenar aunque sea un par de huacales. Sin embargo, cuando viene el recibo de la ANDA, el cobro llega puntual y sin rebaja por los días sin servicio", denuncia una residente de Valle Verde 2.

 

Exigencia de soluciones definitivas

La falta de agua potable en Valle Verde 1 y 2 refleja una deficiencia histórica en la infraestructura de distribución del municipio de Apopa. Mientras el crecimiento urbano y las construcciones avanzan en la zona norte de San Salvador, las comunidades consolidadas siguen enfrentando deficiencias en el acceso a recursos esenciales.

La comunidad exige a las autoridades correspondientes y a la directiva de ANDA no más respuestas evasivas ni soluciones de emergencia temporales, sino una revisión integral del sistema de bombeo y tuberías que devuelva la dignidad y la tranquilidad a sus habitantes.