24/8/2026 - El pasado mes, el canal 4 Visión estrenó la serie documental "15 atrocidades de pandillas que conmocionaron a El Salvador". 

El montaje, con su música de suspense, testimonios desgarradores y recreaciones dramáticas, cumple a la perfección su objetivo: recordar al espectador por qué el régimen de excepción era "necesario" y por qué, según el relato oficial, no debe cuestionarse.

Pero hay un problema grave con este ejercicio de memoria selectiva: es un espejo que solo refleja lo que conviene ver.

La producción, dividida en capítulos que recorren desde la masacre de la Zona Rosa hasta los ataques a buses y mercados, construye una narrativa lineal y reconfortante: las pandillas fueron el demonio, el Estado llegó como salvador, y El Salvador respira al fin. Sin embargo, lo que el documental omite dice más que lo que muestra.


El silencio sobre los 8,000 inocentes 

En ningún momento de los 15 capítulos se menciona la cifra que organizaciones de derechos humanos —y hasta el propio Gobierno en momentos de descuido— han documentado: aproximadamente 8,000 personas desaparecidas durante el régimen de excepción. Madres que buscan a sus hijos en cementerios clandestinos, familias que denuncian detenciones arbitrarias sin rastro, cuerpos enterrados en fosas sin identificar.

¿Por qué 4 Visión no dedica ni un minuto a estas historias? ¿Acaso las desapariciones forzadas no son también "atrocidades"? La respuesta es incómoda: porque reconocerlas obligaría a admitir que el terror no vino solo de un lado, y que la "guerra contra las pandillas" tiene víctimas inocentes cuyos casos nunca verán la luz de un tribunal.


Los líderes pandilleros que se "evaporaron"

El documental tampoco explica por qué, mientras miles de jóvenes sin antecedentes penales cumplen años en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) por "parecer sospechosos", líderes pandilleros históricos fueron liberados bajo procesos oscuros o simplemente nunca capturados.

El caso más sonado: "El Crook", cabecilla histórico de la MS-13, quien según reportes de prensa independiente habría sido liberado bajo circunstancias nunca aclaradas por el Gobierno de Nayib Bukele. 

Estos hombres, y otros más, han sido responsables de decenas de las masacres que 4 Visión sí dramatiza, hoy esos cabecillas esperan juicios en Estados Unidos luego de haber sido libertado de las cárceles salvadoreñas, mientras el documental insiste en que "se acabó la impunidad".

La pregunta incómoda que el canal evita: ¿a cambio de qué se les permitió libertad?


Las muertes que no cuentan

Finalmente, el silencio más ensordecedor: las muertes en custodia estatal. El Instituto de Medicina Legal, organizaciones forenses y hasta reportes filtrados de la PNC han documentado decenas —quizás cientos— de fallecimientos bajo custodia, muchos catalogados como "suicidios" o "muertes naturales" en circunstancias sospechosas.

Familiares de detenidos reportan cuerpos con signos de tortura, pero los certificados oficiales hablan de "insuficiencia cardíaca". El documental de 4 Visión no dedica un fotograma a estas muertes, ni a las familias que exigen autopsias independientes, ni a los forenses que han denunciado presiones para alterar informes.


"Sin cuerpo no hay delito": la frase que lo explica todo

Quizás el documental de 4 Visión evite estos temas porque sabe que cualquier investigación seria chocaría contra la frase que se ha vuelto símbolo de esta era: "Sin cuerpo no hay delito", atribuida al ex-comisionado presidencial para proyectos estratégicos, Carlos Marroquín.

Esta declaración, vertida en contextos donde se cuestionaban las desapariciones, encapsula la filosofía del régimen: si no hay evidencia forense, no hay investigación; si no hay investigación, no hay responsables; y si no hay responsables, no hay atrocidad que documentar. Es el manual perfecto para construir un país de silencios.

El verdadero servicio público no está en recordarnos lo que ya sabemos —que las pandillas hicieron daño—, sino en atreverse a preguntar lo que el poder no quiere responder: ¿a qué precio llegó la paz? ¿Quién paga la factura de los que no aparecen en los titulares? ¿Y qué secreto justifica que los verdugos de ayer sean los protegidos de hoy?

Mientras esas preguntas permanezcan sin respuesta —y sin cobertura mediática—, documentales como el de 4 Visión no serán más que piezas de un rompecabezas incompleto: la historia oficial que el oficialismo necesita contar, no la verdad que el país necesita escuchar.