10/9/2026 - La gestión del alcalde Gustavo Acevedo al frente de la alcaldía de Santa Ana bajo la bandera de Nuevas Ideas ha dejado un saldo endeble en lo que respecta a obras de infraestructura transformadora. 

A pesar de contar con un escenario político ideal —un alineamiento total con el gobierno central y el control del concejo municipal—, la "Ciudad Heroica" continúa atrapada en deficiencias estructurales que la propaganda institucional intenta maquillar con eventos superficiales y bacheos cosméticos.

El principal reproche de la ciudadanía santaneca gira en torno al marcado contraste entre el discurso publicitario en redes sociales y la realidad que se vive en las calles. Las grandes obras de desarrollo urbano e infraestructura prometidas durante la campaña electoral han quedado en el aire o avanzan a un ritmo exasperante.

Infraestructura vial deficiente: El estado de las calles en los barrios y colonias periféricas (como El Palmar, Santa Isabel o la zona de la Aldea San Antonio) sigue siendo precario. Los programas de bacheo han sido reactivos y de baja durabilidad, deteriorándose con las primeras lluvias del año.




Falta de soluciones al comercio informal y ordenamiento: El centro histórico de Santa Ana, pese a su enorme potencial turístico y patrimonial, continúa sumido en el desorden y la falta de alternativas viables para los vendedores ambulantes, evidenciando una carencia de planificación urbana a largo plazo.

Proyectos emblemáticos en el olvido: La modernización del mercado municipal y la recuperación integral del sistema de drenajes para evitar las históricas inundaciones en la zona baja de la ciudad siguen siendo deudas pendientes que afectan directamente el comercio y la calidad de vida.


El impacto de la centralización y la pérdida de autonomía

Parte de esta paralización obedece a la reestructuración estatal que redujo drásticamente el FODES y centralizó la ejecución de proyectos en la Dirección de Obras Municipales (DOM). No obstante, la figura del alcalde no puede quedar eximida de responsabilidad. Lejos de gestionar activamente recursos o defender las prioridades del municipio, la administración de Acevedo ha mostrado un rol pasivo, supeditado totalmente a los tiempos y decisiones del Ejecutivo nacional.



Santa Ana no necesita un gestor de eventos ni una oficina de relaciones públicas; requiere una administración municipal con capacidad técnica, visión estratégica y coraje para ejecutar obras de envergadura. La gestión de Gustavo Acevedo se encamina a ser recordada como un periodo de oportunidades perdidas, donde la popularidad del partido oficialista sirvió para ganar la silla edilicia, pero no para transformar la segunda ciudad más importante del país.