26/5/2026 - Decenas de ciudadanos y colectivos ambientales mantienen una presencia permanente y jornadas de protesta en espacios públicos de la capital, en rechazo a los proyectos de construcción proyectados en la Finca El Espino. Las manifestaciones, que ya acumulan múltiples jornadas consecutivas mediante "vigilias" frente a la Catedral Metropolitana y recolección de firmas, exigen detener la deforestación y denuncian lo que califican como una "amenaza institucional" frente a la opacidad en el manejo de permisos ambientales.
El detonante de la indignación civil escaló luego de que diversos movimientos sociales, agrupados bajo consignas como "Todos Somos El Espino", cuestionaran la falta de claridad y las contradicciones entre las distintas carteras del Estado respecto a las autorizaciones hídricas y de suelo. De acuerdo con denuncias de organizaciones ambientalistas, instituciones clave como la Autoridad Salvadoreña del Agua (ASA) han manifestado en sus registros públicos no poseer inspecciones o estudios técnicos detallados sobre el impacto en los mantos acuíferos de la zona, a pesar del avance de obras de infraestructura de gran envergadura.
Un ecosistema vital e insustituible para el Gran San Salvador
La urgencia de las protestas radica en el valor estratégico que tiene la Finca El Espino para la viabilidad ambiental de El Salvador. Con una extensión de cientos de hectáreas situadas entre San Salvador, Antiguo Cuscatlán y Santa Tecla, este espacio es catalogado como el principal "pulmón ecológico" del Área Metropolitana de San Salvador (AMSS), una de las regiones urbanas más densamente pobladas de Centroamérica.
Ambientalistas y académicos recuerdan que la finca cumple tres funciones críticas para el país:
Recarga Acuífera: Su suelo volcánico actúa como una gigantesca esponja natural que absorbe el agua lluvia y alimenta el acuífero de San Salvador. De esta reserva subterránea depende el suministro de agua potable para cientos de miles de familias capitalinas. Reducir su capa boscosa acelera la escasez hídrica a corto y mediano plazo.
Mitigación de Desastres: La vegetación de El Espino funciona como una barrera de contención natural en las faldas del Volcán de San Salvador. La pérdida de sus árboles incrementa drásticamente el riesgo de deslaves, inundaciones y escorrentías violentas que impactan directamente a las zonas urbanas bajas de la capital durante la época lluviosa.
Regulación del Clima y Biodiversidad: El bosque cafetalero y de galería de la finca ayuda a regular las altas temperaturas urbanas mediante el efecto de enfriamiento por evapotranspiración. Además, sirve de refugio y corredor biológico para más de un centenar de especies de aves (tanto nativas como migratorias), mamíferos y reptiles.
"No estamos ante demandas aisladas; la defensa de El Espino representa la urgencia de proteger nuestros recursos hídricos y exigir la aplicación estricta del Artículo 117 de la Constitución, que declara de interés social la protección y conservación del medio ambiente", señaló uno de los voceros comunitarios durante la concentración del fin de semana.
Las demandas no solo se centran en el plano ecológico. Los manifestantes también han dirigido sus reclamos hacia la Fiscalía General de la República (FGR) para que actúe con transparencia frente a las denuncias de criminalización de defensores del territorio y detenga el archivo exprés de casos que afectan directamente la salud pública y los recursos naturales de las comunidades, citando paralelismos con otros conflictos territoriales vigentes en el país.
Hasta el momento, los colectivos aseguran que las movilizaciones y los altares de memoria en las calles continuarán por tiempo indefinido, mientras instan a la población a sumarse a la recolección de firmas que busca frenar de forma definitiva la intervención de maquinaria pesada en las zonas boscosas protegidas de la finca.
Para profundizar en el pulso social y la organización comunitaria respecto a este conflicto ecológico en el área metropolitana, puedes ver este reporte audiovisual sobre cómo un grupo de ciudadanos rechaza la construcción en la finca El Espino, donde se detallan las peticiones para reubicar las obras en zonas de menor impacto ambiental.
