1/6/2026 - En el marco del cumplimiento de su séptimo año consecutivo al frente del Ejecutivo, el presidente Nayib Bukele inauguró la noche de este lunes 1 de junio, mediante una cadena nacional pregrabada, el nuevo edificio del Hospital Nacional Rosales.
La obra, presentada oficialmente con tecnología médica de punta como quirófanos híbridos y cirugía robótica, se concreta tras un largo historial de retrasos, modificaciones financieras y cuestionamientos sobre la gestión de los recursos públicos.
Acompañado por el director del área médica, Marvin Aguilar, el mandatario sustituyó el tradicional discurso de informe anual ante la Asamblea Legislativa por un recorrido televisado en el nuevo complejo de salud, ubicado sobre la 25 avenida norte, en el terreno donde antes operaba el antiguo Hospital de Maternidad. No obstante, detrás de la narrativa gubernamental de "modernización absoluta", persisten serios reparos técnicos y financieros que han marcado el desarrollo de este proyecto.
El factor tiempo: de los 18 meses prometidos a los tres años de espera
La entrega de la infraestructura llega con un notable desfase temporal. Fue en junio de 2023 cuando el presidente Bukele colocó la primera piedra del edificio, asegurando en aquel momento que la obra civil estaría concluida en un plazo máximo de 18 meses bajo la responsabilidad de la Dirección de Obras Municipales (DOM).
Sin embargo, el corte de cinta se produce tres años después del arranque oficial de las obras de terracería en 2023, evidenciando los tropiezos logísticos en la ejecución directa de la DOM, institución que asumió el proyecto de forma excepcional bajo la modalidad de "administración directa" tras declararse desiertos o anularse los procesos de licitación previos con empresas privadas.
Cuestionamientos financieros y el destino del préstamo del BID
Uno de los puntos más polémicos de la obra es su financiamiento. El Ejecutivo defendió que la inversión de $61.2 millones —destinada a la construcción y equipamiento de la consulta externa especializada y el hospital de día— fue cubierta en un 100% con fondos propios del Estado.
Esta decisión de prescindir de los fondos del Programa Integrado de Salud II (Prides II), provenientes de un préstamo de $170 millones otorgado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y aprobado por la Asamblea Legislativa en 2018, sigue generando dudas entre economistas y sectores de la oposición. Las auditorías publicadas por el organismo multilateral reflejaron en su momento una baja ejecución presupuestaria del préstamo antes de que los plazos contractuales vencieran, dejando interrogantes abiertas sobre el costo de oportunidad de recurrir al fondo general de la nación en un contexto de alta presión fiscal.
Promesas de cobertura y el reto del personal
Según los datos oficiales presentados, las nuevas instalaciones permitirán atender a más de 1,400 pacientes diarios en 87 consultorios y 44 salas de procedimientos, cubriendo alrededor de 47 especialidades médicas.
Asimismo, se anunció la contratación de 3,000 especialistas nacionales y 200 extranjeros para garantizar la operación del tercer nivel de atención.
El principal desafío para el sistema de salud pública será demostrar si la millonaria infraestructura se traduce en un abastecimiento sostenible de medicamentos de alta complejidad y en una reducción real de las históricas listas de espera que afectan a los usuarios del sistema nacional de salud, un reto que va más allá de la fastuosidad de las pantallas y los pasillos recién iluminados de la cadena nacional.
En junio de 2018, durante el segundo gobierno del FMLN presidido por Salvador Sánchez Cerén, la Asamblea Legislativa aprobó un préstamo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por un monto total de $170 millones de dólares, para la construcción del nuevo Hospital Rosales y fortalecer los distintos centros de salud de todo El Salvador.
