6/6/2026 - Cientos de ambientalistas, estudiantes, delegaciones comunitarias y ciudadanos particulares se tomaron las principales calles de la capital en una multitudinaria marcha ecológica. El objetivo primordial de la movilización fue exigir la cese absoluto de proyectos urbanísticos y la implementación de políticas de conservación estricta para la Finca El Espino, considerada por expertos como el último gran pulmón verde del Área Metropolitana de San Salvador (AMSS).
La caminata, que se caracterizó por un ambiente pacífico pero firme, avanzó entre pancartas con consignas como "El agua vale más que el cemento" y "Sin El Espino no hay futuro". Los manifestantes hicieron una parada emblemática cerca de las zonas periféricas de la finca para hacer escuchar sus demandas frente a lo que denominan una "asfixia urbana incesante".
Las demandas clave de la movilización
Durante la lectura del manifiesto ecologista, los voceros de las organizaciones convocantes destacaron tres puntos críticos y de vital importancia para todo El Salvador:
Protección del acuífero: La Finca El Espino es la principal zona de recarga hídrica del Gran San Salvador. Su progresiva impermeabilización por el concreto amenaza directamente el abastecimiento de agua de miles de familias.
Freno a la Huella de Carbono: Como bosque urbano, este espacio es el mayor mitigador de la temperatura local y un captador crucial de dióxido de carbono en una de las zonas más contaminadas del país.
Respeto a las leyes ambientales: Exigieron a las autoridades municipales y al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) que no se otorguen más permisos de construcción ni factibilidades en las áreas de amortiguamiento.
"No estamos marchando solo por los árboles; marchamos por el agua que tomamos y el aire que respiramos en esta capital. Destruir El Espino es condenar a San Salvador a la escasez terminal y a olas de calor insoportables", declaró Sofía Miranda, una de las jóvenes universitarias que lideraba la marcha.
Un llamado a la acción institucional
La jornada concluyó por la tarde sin incidentes de violencia. Los colectivos ecológicos advirtieron que esta marcha es solo el inicio de una serie de acciones legales y de resistencia pacífica. Asimismo, hicieron un llamado abierto a toda la sociedad salvadoreña a sumarse a la vigilancia activa del patrimonio natural, recordando que la pérdida de la Finca El Espino tendría consecuencias irreversibles para el clima y la viabilidad de la vida urbana en la capital.
